Hoy
he soñado que estaba en la playa. Sentía el sol bañando mi piel, iluminando
cada poro. Sentía el agua del mar en mis pies, refrescando cada parte de mi
cuerpo. Sentía el viento, golpeando
débilmente mi cuello. Entonces llegaste tú y me abrazaste por la espalda. Una
suave brisa de viento juguetona me alborotó el pelo. Tú boca dibujó una sonrisa
y se acercó a mi oído, de manera que podía sentir tu respiración en mi nuca, y
me susurraste un te quiero. Sentí una inmensa felicidad y deseé quedarme allí
para siempre. Me desperté de aquel maravilloso sueño por el sonido de mi móvil. Me había llegado un mensaje, un mensaje tuyo
diciéndome “Buenos días Princesa” y se me dibujó en la cara la sonrisa más
tonta jamás vista.

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